Multiplicarse por cuarenta y cinco no es para cualquiera
Las sospechosas explicaciones patrimoniales de Manuel Adorni exponen el cinismo de un relato oficial que prefiere admitir la evasión antes que la corrupción.
Manuel Adorni ensaya por estas horas un milagro contable que ni el más optimista de los mortales podría replicar en la Argentina real. Las recientes rectificaciones de sus declaraciones juradas revelan que, solo durante 2024, el patrimonio del jefe de Gabinete se multiplicó por 45, un salto fenomenal sostenido por la repentina aparición de más de medio millón de dólares en ahorros, bitcoins y cuentas en el exterior que no figuraban en los registros previos. El funcionario que esculpió su perfil público cuestionando la riqueza de la dirigencia tradicional hoy debe explicar cómo se pasa de la austeridad declarada a la opulencia repentina sin escalas lógicas.
La estrategia de defensa que el ministro coordinador deslizó en sus últimas apariciones televisivas roza el desparpajo institucional. El entorno de Adorni parece más cómodo asumiendo la figura de un contribuyente desprolijo o un eventual evasor que rinde cuentas tarde ante el fisco, antes que enfrentar la figura penal del enriquecimiento ilícito. Es un control de daños corporativo y desesperado: prefieren admitir la trampa fiscal antes que confesar el origen oscuro de los fondos, una pirueta retórica que destruye cualquier pretensión de superioridad moral de la que suele jactarse el Poder Ejecutivo.
El vacío documental en torno a su esposa, Bettina Angeletti, añade una capa de hermetismo que la Casa Rosada ya no puede disimular. La ausencia del anexo correspondiente a los bienes de su pareja y el rol de su consultora BE+ —cuyos hilos conducen directamente al despacho de Karina Milei— sugieren que el funcionario prefiere reservarse cartas para un escenario judicial que intuye largo y hostil. En la política, lo que se oculta bajo la alfombra suele ser más peligroso que lo que se expone, y el silencio de Angeletti actúa como un fusible que el Gobierno intenta proteger a toda costa.
La preocupación intramuros en Balcarce 50 es total, al punto de que la mesa política debió activar gestiones de urgencia para frenar su interpelación en el Senado. Ni la distracción de la fiebre mundialista ni los desvíos discursivos de Adorni en redes sociales logran amortiguar el impacto de un crecimiento patrimonial real del 415% si se descuenta la inflación. El jefe de Gabinete ha tenido que vaciar su agenda pública y recluirse en el ostracismo para evitar que el goteo de datos erosione definitivamente la estructura de poder libertaria, que empieza a ver al vocero estrella como un lastre pesado.
Frente al escándalo, la respuesta del presidente Javier Milei ha sido la clásica huida hacia adelante: redoblar la persecución y el hostigamiento hacia el periodismo profesional. El relato oficial intenta reinstalar la vieja teoría de la conspiración mediática y el «golpe blando» para blindar a un funcionario debilitado que, a pesar de todo, será sostenido en el palco oficial del Día de la Bandera. Sin embargo, los fuegos artificiales de la retórica tuitera no pueden corregir las matemáticas; cuando los números de una declaración jurada no cierran, no hay épica libertaria que alcance para tapar las grietas.

