Que la pelota no tape el bosque
El jefe de Gabinete especula con el debut del Mundial para entregar una declaración jurada acorralada por descalces millonarios, deudas en dólares y contrataciones cruzadas.
El manual de la distracción política argentina suma un nuevo capítulo clásico: esperar el pitazo inicial de un Mundial de Fútbol para intentar licuar un escándalo judicial. Manuel Adorni tiene lista la presentación de su declaración jurada de bienes, un trámite que debió ser rutinario pero que hoy se convirtió en un parte de guerra patrimonial. Con el debut de la Selección de México frente a Sudáfrica como pantalla perfecta, el jefe de los ministros busca que el fervor deportivo opaque una realidad incómoda: los números de su evolución económica, simplemente, no cierran.
La jugada regulatoria llega tarde para frenar el avance de los tribunales. El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo ya detectaron descalces severos entre los ingresos declarados del funcionario y un nivel de vida suntuoso que incluye la reconstrucción en efectivo de una propiedad por 245 mil dólares, viajes de lujo y complejas transferencias en criptomonedas. La documentación contable fue derivada a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI), el paso técnico previo al temido requerimiento de justificación patrimonial, una instancia penal donde la carga de la prueba se invierte y el funcionario debe demostrar que no se enriqueció de forma ilícita.
El frente judicial de la familia Adorni no se agota en sus inconsistencias personales, sino que se extiende a los negocios de su esposa, Bettina Angeletti. Su consultora de coaching, +Be, pasó de una facturación marginal como monotributista a registrar ingresos millonarios provenientes de empresas contratistas o fuertemente vinculadas al Estado. Entre los clientes bajo la lupa aparecen la naviera National Shipping y el holding tecnológico Datco, ambos con adjudicaciones bajo la gestión libertaria, lo que configura un entramado de intereses difícil de digerir para el discurso oficial de la transparencia.
La situación más crítica la aporta el Grupo Foggia, una firma fundada por Mara Gorini —actual colaboradora de Karina Milei— que inyectó más de 55 millones de pesos en la consultora de la esposa del jefe de Gabinete. Esta millonaria contratación en el área de Recursos Humanos se ejecutó en paralelo al proceso de privatización de Tecnópolis, una licitación pública donde el holding aportante avanzó sospechosamente hasta la instancia final. La coincidencia temporal y de nombres propios transformó lo que el Gobierno publicitaba como un hito de gestión en una explícita sospecha de retribución de favores.
El horizonte procesal del coordinador ministerial se completa con otra causa por negociaciones incompatibles con la función pública, ligada al financiamiento opaco de vuelos en jets privados y estadías exclusivas en Punta del Este durante el último carnaval. Acorralado además por deudas con prestamistas privados que ascienden a 370 mil dólares con vencimiento inminente, Adorni confía en que la pasión futbolística le otorgue un respiro mediático. Sin embargo, en el terreno de Comodoro Py no rigen las reglas de la FIFA, y la pelota difícilmente consiga tapar un balance bajo sospecha.

